Lima, 19 Ene. ABN.- Como "admisible, piadosa, en extremo noble y, sobre todo, práctica" consideró el embajador de la República de Nicaragua en la República del Perú, Tomás Borge, la propuesta del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, de reconocer como fuerza insurgente a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc).
En un artículo publicado este 17 de enero en el periódico La Primera de Perú, el diplomático nicaragüense esgrime varias razones que le llevan a calificar de "justa, cabal y razonable" la propuesta del Mandatario venezolano.
Es que esa "pretensión" tiene "como objetivo la búsqueda de la paz".
"No se trata de colocar a las Farc en un altar u otorgarle un reconocimiento romántico o para facilitar su acceso al poder. Por el contrario, no es difícil deducirlo, se propone, en última instancia, solicitarle a la guerrilla la renuncia a la guerra, deponer las armas en términos honorables como consecuencia de una negociación", argumenta.
Más adelante enfatiza: "Eliminar el término de ‘terrorista’ al margen de lo sustantivo, se transforma en una omisión semántica, para abrir el cofre del más inapreciable de todos los tesoros que es la paz".
El texto completo del artículo del embajador Tomás Borge es como sigue:
“A propósito de una publicación en el diario La Primera, Tomás Borge, embajador de la República de Nicaragua en el Perú, Página 16, Mundo 17 de enero de 2008 ¿Por qué es justa, cabal y razonable la propuesta de Hugo Chávez sobre las Farc?
“La historia de esta organización guerrillera es una leyenda larga, compleja y en extremo accidentada. Al rostro de su heroísmo le han aparecido inevitables lunares. No es parecida, en efecto, como señala el analista Alberto Adrianzén a la del Frente Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua.
"El FSLN tuvo la enorme ventaja de acceder al poder después de una intensa y prolongada lucha, lo cual legitimó y otorgó prestigio a su existencia.
"Es seguro: la opinión pública colombiana, hambrienta de paz, está muy dividida en sus criterios sobre la fuerza armada guerrillera de Colombia. Lo cual no le disminuye autoridad a la sugerencia chavista, más bien la confirma.
"La pretensión de considerar a las Farc –la opinión sobre el asunto de cualquier ciudadano del mundo es válida- como parte beligerante, tiene como objetivo la búsqueda de la paz.
"No se trata de colocar a las Farc en un altar, u otorgarle un reconocimiento romántico o para facilitar su acceso al poder. Por el contrario, no es difícil deducirlo, se propone, en última instancia, solicitarle a la guerrilla la renuncia a la guerra, deponer las armas en términos honorables como consecuencia de una negociación.
"Yo fui guerrillero y la tiranía somocista jamás nos propuso un entendimiento, la cual, en el caso de Nicaragua era inadmisible. En Colombia, con todos los rigores formales, supervive una democracia. Por eso mismo es recomendable y a lo mejor es posible, una negociación. Nada fácil.
"En Colombia hay un ejército cuya existencia está alimentada por la guerra. La paz, para esas fuerzas armadas, es el punto final de muchas cosas. El nombre y apellido de beligerante para las Farc la obliga a la renuncia del secuestro y a la puesta en libertad de todos sus rehenes. Eliminar el término de ‘Terrorista’ al margen de lo sustantivo, se transforma en una omisión semántica, para abrir el cofre del más inapreciable de todos los tesoros que es la paz.
"Se entiende, desde luego, que la negociación, para ser considerada como tal, debe romper los candados que retienen a los guerrilleros prisioneros. Viendo el asunto desde este balcón, la propuesta de Chávez no sólo es admisible, es piadosa, en extremo noble y, sobre todo, práctica”.